San Miguel, Putumayo | EL ESPÍA
Una afectación ambiental en el río San Miguel, marcada por olores fuertes, presencia de material orgánico y mortandad de peces, mantiene en alerta a las comunidades asentadas en la zona y activó los protocolos de seguimiento de las autoridades.
La preocupación trasciende las fronteras. El río San Miguel está conectado con comunidades y territorios del Ecuador, por lo que la situación requiere seguimiento y coordinación binacional para establecer su alcance y determinar si existe algún riesgo para las poblaciones que tienen relación con esta fuente hídrica.
La Oficina Municipal para la Gestión del Riesgo de Desastres informó que mantiene comunicación permanente con el vecino país para monitorear el comportamiento del río. También fue solicitado el acompañamiento de la Gestión del Riesgo Departamental, CORPOAMAZONIA, Salud Departamental y entidades competentes en agua potable y saneamiento básico.
Las autoridades ya realizaron la toma de muestras de agua, cuyos análisis serán determinantes para establecer las condiciones de la fuente y definir las medidas necesarias frente a una situación que genera preocupación entre las comunidades cercanas al río.
Mientras se conocen los resultados, las autoridades mantienen activa la articulación institucional y binacional y continúan el seguimiento de la situación.
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