Puerto Leguízamo, Putumayo – EL ESPÍA |
La tragedia aérea del avión C-130 Hércules en Puerto Leguízamo deja un nuevo balance: la cifra de fallecidos sube de 66 a 68 personas, luego de confirmarse el deceso de dos ocupantes que permanecían desaparecidos.
El alcalde Luis Emilio Bustos confirmó la actualización y, en medio del dolor, destacó la rápida reacción de la comunidad: “los héroes fueron los habitantes de Leguízamo; gracias a ellos se salvaron muchas vidas”.
Según relató, el accidente ocurrió a escasos 1 kilómetro de la pista, apenas segundos después del despegue. “La gente llegó en motos, carros y a pie, sacando heridos entre los escombros”, afirmó, señalando que entre 200 y 300 personas participaron en el rescate.
El mandatario subrayó que una vía de acceso construida por la misma comunidad fue clave: “eso permitió que entraran primero los civiles y que el número de muertos no fuera mayor”.
Sobre las posibles causas, fue enfático en la prudencia: “hay varias hipótesis, pero serán los peritos quienes determinen la verdad”. Entre ellas mencionó sobrecarga de la aeronave, limitaciones de la pista de 1.200 metros o una posible falla mecánica.
También reveló versiones preliminares que podrían explicar la cantidad de sobrevivientes: “al parecer el piloto activó un protocolo de emergencia y se abrieron compuertas; algunos alcanzaron a saltar”, aunque aclaró que esto deberá ser confirmado.

Más allá del accidente, el alcalde lanzó un fuerte llamado al Gobierno Nacional:
“Puerto Leguízamo es una isla abandonada; solo se llega por aire o por río y las necesidades son enormes”.
Denunció además la crisis en salud: “aquí una urgencia es el ‘paseo de la muerte’; un traslado puede tardar hasta 8 o 9 horas”, así como las precarias condiciones del aeropuerto: “el cerramiento es obsoleto, entran animales a la pista”.

Incluso advirtió sobre una posible crisis energética: “podríamos quedar a oscuras porque dependemos de diésel y el río está seco”.
La tragedia no solo enluta al país, también expone una realidad crítica: un municipio olvidado que, en medio del desastre, fue salvado primero por su propia gente.
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