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    Franklin Lopera Ramos, una vida que se prepara para regresar a Puerto Leguízamo

    Palma de Mallorca, España | EL ESPÍA

    Una maestría de vida en España ha marcado los últimos cuatro años de Franklin Lopera Ramos, un leguizameño de 48 años que decidió salir de su tierra para asumir nuevos retos, aprender de otras realidades y prepararse para un eventual regreso a su patria chica.

    Líder social y político, Lopera Ramos asegura que este tiempo lejos del Putumayo le ha permitido madurar en lo personal, familiar y público, pero, sobre todo, valorar aún más a su gente y a la tierra que lo vio crecer.

    Hace cuatro años llegó a Palma de Mallorca, España, en las Islas Baleares, donde ha enfrentado nuevos desafíos y se ha puesto en los zapatos de trabajadores de mano de obra no calificada, técnicos electricistas y personas dedicadas a distintos oficios. También ha recibido formación técnico-laboral y en humanismo, experiencias que, según reconoce, le han permitido comprender mejor el valor de cada persona.

    Una trayectoria política que comenzó en Leguízamo

    La vida pública de Franklin Lopera Ramos comenzó muy temprano. En 2001 fue elegido concejal de Puerto Leguízamo, cargo que asumió con entusiasmo y que significó el inicio de una carrera política que lo llevaría, entre 2004 y 2007, a ocupar una curul en la Asamblea Departamental del Putumayo.

    Después de su paso por la corporación departamental, permaneció vinculado tanto al sector privado como al trabajo social, manteniendo el contacto con las comunidades y con sus paisanos.

    Los años transcurrieron entre experiencias personales, familiares y profesionales. Luego de permanecer nuevamente durante varios años en Puerto Leguízamo, tomó la decisión de viajar a España en busca de nuevas oportunidades.

    Aprender para volver

    En Europa, Lopera Ramos asegura haber vivido una etapa de transformación. El trabajo, el estudio y la convivencia con otras culturas le han permitido fortalecer su carácter y comprender desde otra perspectiva las necesidades de quienes trabajan diariamente para sacar adelante a sus familias.

    Con un sombrero para protegerse del intenso calor que por estos días alcanza los 42 grados en Palma de Mallorca, el dirigente leguizameño habló con EL ESPÍA sobre las amistades que constantemente lo incentivan a regresar al Putumayo.

    Algunos de sus amigos y compatriotas ya lo imaginan nuevamente en Puerto Leguízamo y hasta lo proyectan como candidato a la Alcaldía del municipio, una posibilidad sobre la que todavía deberá tomar una decisión.

    Mientras tanto, continúa trabajando y construyendo nuevas experiencias que, según sus propias palabras, espera poner algún día al servicio de su comunidad.

    “Ser un buen hombre al servicio de la comunidad”

    En diálogo con EL ESPÍA, Franklin Lopera Ramos resume parte de este proceso con una frase que refleja el propósito que dice haber encontrado durante estos años: “Ser un buen hombre al servicio de la comunidad”.

    Entre sus perspectivas está convertirse en un protector y promotor de la comunidad de Puerto Leguízamo, con especial atención en los jóvenes, a quienes invita a asumir retos, prepararse y buscar experiencias que les permitan convertirse en hombres y mujeres con nuevas capacidades.

    Su historia, más que la de un dirigente que emigró, es la de un leguizameño que decidió probarse lejos de su tierra para regresar, si así lo decide, con nuevos aprendizajes, experiencias y proyectos.

    Hoy, mientras trabaja por su familia y fortalece su formación personal y profesional en España, Franklin Lopera Ramos mantiene la mirada puesta en Puerto Leguízamo.

    Muchos de sus paisanos esperan su regreso. La decisión, ahora, está en sus manos.

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