Bogotá | EL ESPÍA
El abogado Orlando Aníbal Guerra de la Rosa, candidato a ocupar una magistratura en la Sala Especial de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia, presentó ante el jurado calificador una propuesta centrada en el fortalecimiento de la investigación penal, la independencia judicial y el uso de nuevas herramientas para enfrentar los retos probatorios de la era digital.
Guerra de la Rosa destacó sus más de 33 años de experiencia jurídica en los sectores público y privado, así como su paso por la Procuraduría, la Contraloría General de la República, la Defensoría del Pueblo y el Consejo Superior de la Judicatura. También recordó su experiencia como representante a la Cámara y en distintas comisiones del Congreso.
En su exposición, aseguró que no concibe la magistratura como una posición de poder, sino como una responsabilidad institucional, orientada a preservar la supremacía de la Constitución, la independencia judicial, la dignidad humana, el debido proceso, la presunción de inocencia y la eficacia de la administración de justicia.

“Mi propuesta: fortalecer la función, fortalecer la metodología de investigación penal y fortalecer el enfoque de derechos fundamentales”.
El candidato planteó que las investigaciones deben desarrollarse bajo criterios de legalidad, presunción de inocencia, investigación integral, imparcialidad, proporcionalidad y respeto al debido proceso.
También sostuvo que la Sala Especial de Instrucción “no debe ser percibida ni como un órgano de persecución ni como de protección de los investigados, sino como un tribunal independiente que busca establecer objetivamente la verdad procesal”.
Entre sus propuestas está la creación de nuevos criterios jurídicos para la investigación, tomando como referencia la Ley 600 de 2000, y una mayor coordinación jurisprudencial con la Sala de Casación Penal para avanzar hacia la unificación de criterios y reducir decisiones contradictorias.
Guerra de la Rosa también propuso un modelo de gestión que permita identificar inicialmente los procesos, establecer los asuntos urgentes, organizar cronogramas probatorios, controlar periódicamente los términos y adoptar decisiones de fondo de manera oportuna.
Uno de los puntos centrales de su exposición estuvo relacionado con la prueba digital y las nuevas tecnologías. Mencionó, entre otros elementos, la inteligencia artificial, los correos electrónicos, la información financiera digital, las redes sociales, los archivos digitales, las plataformas digitales y los metadatos.
En ese campo, propuso construir estándares jurisprudenciales que permitan determinar que las pruebas cuenten con autenticidad, integridad, cadena de custodia y obtención legal, además de criterios claros para su valoración probatoria.
Sobre los procesos de alto impacto, defendió reglas estrictas frente a las presiones externas y la prevención de conflictos de interés, así como mecanismos objetivos para los impedimentos y recusaciones.
Al cerrar su intervención, Guerra de la Rosa afirmó que su aspiración no responde a una búsqueda personal de reconocimiento, sino a una propuesta de servicio a la justicia.
Y dejó una de las frases más contundentes de su exposición:
“No prometo decisiones populares, presento decisiones jurídicas”.
También afirmó:
“No prometo responder a expectativas políticas; prometo responder a la Constitución y la ley”.
Y concluyó con otro de los mensajes centrales de su propuesta:
“No prometo una justicia orientada por presiones externas; prometo una justicia fundada en la prueba, el debido proceso y la argumentación jurídica”.
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