Por Jairo Figueroa | EL ESPÍA
¿Nos quedó grande exigir la reapertura del puente internacional de San Miguel?
Lo pregunto porque tenemos parlamentarios con posibilidad de contacto directo con el presidente Abelardo de la Espriella, gobernador, alcaldes y autoridades de frontera. Y, sin embargo, la región sigue esperando que alguien asuma con firmeza la defensa de este paso internacional.
La frontera entre Putumayo y Sucumbíos completa meses de cierre por decisión del presidente ecuatoriano Daniel Noboa, quien argumentó razones de seguridad frente a la situación de los grupos criminales y la cooperación entre ambos países.
Mientras tanto, ¿quién está pensando en los empresarios, comerciantes, transportadores y trabajadores que viven de esta dinámica binacional?

Solo en Putumayo, más de 700 empresas han resultado afectadas. El golpe económico es evidente y se suma a una realidad departamental marcada por la dependencia de economías ilegales, la falta de inversión suficiente y las dificultades para construir verdaderas alternativas productivas.
Y aquí aparece otra preocupación: mientras la región reclama inversión, sustitución y oportunidades, desde el Gobierno de De la Espriella se habla de fumigación, una propuesta que las comunidades campesinas han rechazado.
En mi opinión, la reapertura del puente San Miguel no puede seguir siendo un asunto secundario. Es una obligación de las autoridades de Colombia y Ecuador, pero también de quienes gobiernan Putumayo y Sucumbíos.
Nos corresponde exigir resultados. Porque mientras nosotros seguimos esperando, la economía de la frontera sigue pagando el precio del cierre.
👉elespia.co | Rastrea la noticia


