Mocoa, Putumayo, 17 de enero de 2026
En medio de un conversatorio político y tras la apertura de un directorio en Mocoa, el candidato a la Cámara de Representantes Germán Ortiz Chamorrolanzó una de sus declaraciones más contundentes: aseguró que asumirá el rol de “padrino de la reconstrucción de Mocoa”, al denunciar el abandono que, según él, persiste nueve años después de la tragedia del 31 de marzo de 2017.
Ante decenas de seguidores, Ortiz cuestionó la falta de gestión y liderazgo político, señalando que más de 1.256 familias aún no cuentan con vivienda definitiva, pese a haberlo perdido todo tras la avalancha. También denunció el estancamiento de obras clave como la plaza de mercado, proyectos en el sistema carcelario y las labores de mitigación en los ríos Taruca, Sangoyaco y Mulato, afluentes que provocaron la devastadora avenida torrencial.
El aspirante recordó que fue testigo directo de la tragedia, ocurrida hace casi nueve años, y habló desde una vivencia personal profundamente marcada por el desastre. “Solo yo perdí más de 100 amigos en la zona alta de la capital”, afirmó, evocando que el evento natural dejó más de 337 personas fallecidas, una herida que, dijo, aún no ha cerrado para Mocoa.

Ortiz Chamorro sostuvo que la ciudad habría avanzado mucho más en su recuperación si hubiera existido una vocería parlamentaria firme. “A mí no me da pena hablar, no tengo miedo de hablarle así sea al mismo presidente”, enfatizó, al asegurar que desde el Congreso exigirá respuestas concretas para el Putumayo.
En su intervención también cuestionó que, desde hace más de 20 días, Ecuador mantenga cerrada la frontera con Colombia por el Putumayo, sin que se haya escuchado una protesta contundente por parte de la dirigencia regional. Según dijo, esta situación está afectando gravemente las actividades comerciales y económicas de la frontera binacional.

Las declaraciones de Germán Ortiz reavivan el debate sobre la reconstrucción inconclusa de Mocoa y el papel que ha jugado la dirigencia política en la atención a las víctimas. Su promesa de convertirse en el “padrino” de ese proceso marca un nuevo pulso en la campaña, con la tragedia de 2017 aún como una deuda abierta para el Estado.
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